Síntomas y remedios al acoso laboral

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El acoso laboral (también conocido por su término inglés ‘mobbing‘) consiste en el hostigamiento de un trabajador por parte de su entorno laboral. Este acoso puede venir por parte de sus compañeros (acoso horizontal, entre iguales), a través de sus superiores (acoso vertical descendente o ‘bossing‘) o bien por parte de los subordinados (acoso vertical ascendente). Las consecuencias psicológicas para el acosado pueden llegar a ser muy serias, por lo que es muy importante saber detectar a tiempo el problema y ponerle remedio cuanto antes.

Acoso laboral Síntomas y remedios

Aunque hace relativamente poco tiempo que se habla del acoso laboral, éste es un problema que lleva muchísimos años produciéndose. No obstante hoy en día es reconocido como problema causante de baja laboral. Fue el científico sueco Heinz Leymann quien investigó el problema en los años 80. Y fue él quien acuñó el término ‘mobbing‘ por primera vez para referirse al acoso laboral.

Síntomas del acoso laboral

Leymann define el ‘mobbing‘ como “el empleo de una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y prolongada en el tiempo (con un mínimo de seis meses) sobre otra persona en el lugar de trabajo“.

Por tanto no hay que confundir acoso laboral con comportamientos aislados fruto de roces, discusiones o problemas puntuales que puedan surgir en el trabajo. De hecho hay una serie de síntomas que nos pueden ayudar a diagnosticar el acoso laboral.

  • Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
  • Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
  • Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
  • Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
  • Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).
  • Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
  • Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
  • Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia («ninguneándolo») o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste («como si fuese invisible»).
  • Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
  • Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
  • Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
  • Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
  • Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
  • Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
  • Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
  • Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
  • Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
  • Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
  • Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
  • Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
  • Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
  • Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

Encontrar respuesta al mobbing

Es muy difícil luchar contra el acoso laboral, ya que, para empezar, también es muy complicado detectarlo y que la victima tome consciencia de que está siendo acosado. Esta negación del problema es el primer obstáculo a superar, pues acarrea un retraso en la toma de acciones para contrarrestar el acoso. Y eso supone darle más poder al acosador o acosadores.

Precisamente la mayor arma del acosador tiene que ver con la paralización del acosado. De esta manera la víctima no hará nada y el acosador tendrá más fácil su labor. Por eso es fundamental tratar el problema cuanto antes y establecer estrategias personales para superar el mobbing.

  • Identificar el problema del mobbing como tal cuanto antes: formarse e informarse sobre el problema.
  • Documentar y registrar las agresiones de que se es objeto desde el inicio.
  • Hacer públicas las agresiones que se reciben en la intimidad y en secreto y comunicarlas a compañeros, jefes, directivos, asesores, pareja, amigos y familiares.
  • Desactivarse emocionalmente: evitar reaccionar ante los ataques.
  • Controlar y canalizar la ira y el resentimiento (la ira es la aliada del acosador): evitar explosiones de ira.
  • Hacer frente al mobbing: el afrontamiento hace recular al hostigador, que es cobarde en el fondo.
  • Dar respuesta a las calumnias y críticas destructivas con asertividad (sin pasividad ni agresividad).
  • Proteger los datos, documentos y archivos del propio trabajo y guardar todo bajo llave, desconfiando de las capacidades manipulativas de los hostigadores.
  • Evitar el aislamiento social: salir hacia afuera y afrontar socialmente la situación del acoso.
  • Rechazar la inculpación sin aceptación ni justificación mediante la extroyección de la culpabilidad.
  • No intentar convencer o cambiar al hostigador.
  • No caer en la inhibición: contar a otros el acoso. Hablar del tema del acoso, comunicarlo, escribirlo, relatarlo, etc.
  • Desarrollar la empleabilidad propia: incrementar la formación y capacitación profesional.
  • Ir conscientemente el acosado a la baja laboral o a la renuncia voluntaria antes de permitir ser destruido psíquicamente.
  • Solicitar desde el principio asesoramiento psicológico especializado.
  • Solicitar consejo legal para hacer valer y defender los derechos propios.
  • Desarrollar la autoestima autónoma como vacuna contra el acoso.
  • Desarrollar el poder curativo del humor.
  • Permitirse llorar por el daño propio.
  • Perdonar al acosador, como forma de liberación final.

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